Si uno tiene niños en casa el invierno puede parecer una de las temporadas más difíciles de llevar. Los veranos y las primaveras son para salir, correr por el parque, hacer rutas en bici por la montaña, bañarse en la piscina…multitud de actividades que hacen que los peques se lo pasen pipa.


El invierno con sus días cortos y grises cambian el panorama por completo y parece que las posibilidades se reducen a la mitad.  A veces a la hora de hacer planes te planteas, qué hacer con ellos durante esos días libres o  durante el fin de semana pero no te preocupes, esas cuestiones que a priori pueden parecer de difícil respuesta son fáciles de resolver si piensas en una estación de esquí.


La nieve y las estaciones de esquí son los auténticos aliados del invierno. Es una manera de hacer deporte, pasar un rato en familia, conocer la naturaleza y tener a los niños pasándoselo en grande. Da igual que nunca antes te hayas puesto unos esquíes o que tus peques sean de corta edad y no hayan esquiado nunca, una estación de esquí es mucha más que unas pistas por dónde descender a gran velocidad. Y es que cada año las estaciones de esquí buscan atraer a más gente y público nuevo, las familias en muchas de ellas son la prioridad y cada vez son más las que diseñan un espacio único donde todos puedan divertirse, además esta es una buena manera de acercar a los peques a la nieve y al deporte blanco, quién sabe si algún día será un esquiador auténtico.


Una de las propuestas por las que están apostando cada vez más las estaciones de esquí son los jardines de nieve. Este espacio es un lugar habilitado exclusivamente para los niños, es una manera de iniciarles en los esquíes pero jugando. Ellos aprenderán casi sin darse cuenta, tú mientras disfrutarás viéndolos o, incluso, si lo prefieres podrás irte a esquiar. Lo único que debes tener estudiado es la edad para poder dejar a los niños allí, cada estación y cada jardín tiene sus propias condiciones y en algunas la edad está muy delimitada.


Las pistas de trineos son ideales para pasar un rato muy divertido, es algo para lo que no hace falta ser experto esquiador y desde el más pequeño hasta el más grande de la casa puede arriesgarse y deslizarse por la nieve subido en su trineo. Las risas de los más pequeños cuando siente la velocidad al bajar por esas cuestas blancas, ten por seguro, que te contagiarán. El snake gliss también es la diversión pura en familia, son trineos articulados donde pueden montarse varios a la vez, solo hace falta un poco de maña y el éxito es indudable.

 


Donuts gigantes a gran velocidad descendiendo por toboganes está de moda. El tubby es un auténtico furor entre grandes y pequeños que buscan nuevas aventuras y  pasar un buen rato. Esos flotadores gigantes, que recuerdan a los de un parque acuático crean la complicidad perfecta entre padres e hijos al subirse los dos en uno, organizarse para ver donde uno va mejor, como no salirse del tobogán o cobijarse en los brazos de progenitor son emociones y sensaciones que solo ambos pueden explicar.

 

Si los niños están en esa edad en la que no saben dónde ubicarse, o mejor dicho, donde ubicarlos, igual te interesa saber que muchas estaciones cuenta con una zona de snowpark donde el estilo libre campa a sus anchas. Esta zona es un lugar destinado a los más aventureros a los que les gusta practicar saltos, piruetas y caídas, claro, que para esto es indiscutible saber algo de esquí o de snow. No es apto para todos los públicos pero sí que los niños pueden practicarlo acompañados de sus padres y en zonas habilitadas para ello, como es el caso de Sierra Nevada, que actualmente cuenta con zonas de este tipo diseñadas para entrar en familia.


Algunas de las estaciones más recomendables de España para ir con peques pasan por Formigal y su Portalet Park, el Vall de Nuria, no solo por las zonas de ocio que posee si no por el encanto de llegar hasta el lugar, La Molina o Port del Comté entre otras muchas.