Situadas entre el Océano Atlántico y el mar Caribe, las Islas Vírgenes americanas están cerca de sus homólogas británicas. Sea que decida ir a Saint-Thomas, Saint John o Sainte-Croix, relajación, diversión y comodidad estarán siempre a su disposición. Desde los Arahuacos hasta Cristobal Colón, usted podrá sumergirse en la historia visitando los monumentos que marcan esta maravillosa destinación. Para disfrutar de una estancia memorable, alójese en el sitio. Apresúrese a ir, pues una serie de actividades dignas de su interés lo esperan. Para iniciar su recorrido, haga un tour por Charlotte Amalie, la capital de la comarca. Esta ciudad conserva obras sobresalientes. Gracias a la organización St-Thomas Historical Trust, su patrimonio histórico ha sido preservado. Si da un paseo por sus callejones, usted encontrará el Museo Nacional de las Islas Vírgenes Americanas. Las civilizaciones que han poblado esta comarca siguen vigentes. Este museo está ubicado en el sitio histórico de Fort Christian, una fortaleza construida en el siglo XVII cuyo propósito era proteger la isla de los asaltos de corsarios y piratas. Siguiendo su recorrido, usted llegará al castillo de Blackbeard. La construcción de este edificio se remonta al año 1679. Al inicio, fue llamado Torre de Skytsborg y servía como torre de vigilancia. Antes de seguir, déjese tentar por un buen plato de pescado asado, por langostas o también por la sorprendente variedad de frutas. Las Islas Vírgenes Americanas le permitirán realizar todo tipo de actividades. Los aficionados a las caminatas pueden ir a Saint-Thomas. Si usted es fanático de escalar, la montaña Bordeaux et Saint-Jean es perfecta para usted. Donde sea que usted decida ir, la playa, el mar y el sol serán siempre sus acompañantes. Paseo en barco, buceo de profundidad, los deportes náuticos son la principal atracción. Por otra parte, las discotecas y las actividades culturales también le permitirán divertirse de otras formas.