Está claro que la belleza de la bandera no es un argumento suficiente para un país tan maravilloso, pero Uruguay es realmente una nación especial. Un pedacito de Europa en América del Sur, una franja de España muy lejana. La tranquilidad y la alegría de la Pampa, la sonrisa y la cordialidad de la gente... Aunque los ibéricos hayan atribuido al país una identidad bastante "identificable", Uruguay también forjó su propio carácter. El clima muy suave, el paisaje, la historia y la presencia de dos gigantescos vecinos (Argentina y Brasil) de seguro tienen algo que ver con esto. ¡Pero, para conocer mejor el país, habrá que visitarlo! Un apartamento en la capital de Montevideo o en las pequeñas ciudades regionales (Salto, Paysandú), en las playas del Atlántico o perdido en las interminables praderas con miles de ovejas: les toca escoger. Las fantásticas demostraciones de acrobacia ecuestre de los gauchos ocurren durante la Semana Criolla (semana del rodeo), antes de Pascua. En cuanto a ésta: aunque la Iglesia y el Estado estén separados desde hace un siglo, los dos tercios de los uruguayos son católicos. Esta fiesta es tanto más importante en el país cuanto que su celebración es una manifestación cultural de pleno derecho (con el Carnaval). En 1825, mientras que Uruguay estaba bajo la dominación portuguesa, los colones se sublevaron contra el ocupante. Fue para celebrar este momento que el día de los Treinta y Tres Orientales fue instituido. Sin excluir el día en memoria de la Batalla de Las Piedras, ganada contra los españoles esta vez. Dos celebraciones son también importantes: el día de la Raza, símbolo del descubrimiento de América por Colón y la fiesta de la independencia, el 25 de agosto. Como antigua colonia española, Uruguay dispone de numerosos vestigios de la colonización, como las iglesias de estilo románico, palacios, estancias, bibliotecas (sobre todo en Montevideo), entre otros. Los tres principales museos son el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Historia Natural y el Museo de Historia Nacional. Sin embargo, hay una verdadera asimetría entre la capital y el resto del país en materia cultural, debido a una centralización de todos los edificios importantes en Montevideo. Dentro del país, se trata más bien de la belleza del paisaje típico de las praderas suramericanas. Es el país de los gauchos, esos pastores de ganado que preparan el maté, la bebida nacional. El carácter de las pequeñas capitales regionales mezcla el encanto típico de las ciudades latinoamericanas con él de los pequeños burgos mediterráneos. Otros "ingredientes" nacionales: la pizza y las pastas, puesto que la cocina se inspira de España e Italia...sin olvidar la buseca (cola de buey sazonada), el chivita (hamburguesa uruguaya), el churisca (salchicha cocida en la pasta) o también la cazuela (guisado de pescado)...