A caballo entre dos continentes, Europa y Asia, Turquía ha ilustrado como nada, durante 10 000 años de Historia, la unión entre Oriente y Occidente. En la costa del Egeo y del Mediterráneo se doran al sol las ruinas de ciudades ilustres de la Antigüedad: De Pérgamo a Éfeso, pasando por Termeso. Puesto que el país está bañado por cuatro mares, el mar Negro, el mar Egeo y también el mar Mediterráneo y el mar Marmara, Turquía, cuya capital es Ankara, se jacta de sus preciados balnearios. Calas paradisíacas y tapices de arena amarilla, fondos marinos impresionantes y aguas turquesas se van sucediendo. Puede ser que el visitante prefiera la calma del interior del país, que ofrece una profusión de magníficos paisajes. En Turquía, el mochilero aprenderá que la región del mar Negro es el único destino europeo en el que se cultiva el té. La región de Anatolia encenderá la pasión de la ornitología, además de lucir sus paisajes volcánicos. En Turquia, la más oriental de las metrópolis europeas es un pasaje obligatorio. Estambul, conocida por su Mezquita Azul, no dejará de sorprenderle. En efecto, este bello ejemplo de arquitectura otomana figura entre los monumentos más impresionantes del mundo. Otro destino impresionante a nivel mundial es el Gran Bazar. Pero Turquía cuenta cuenta con un centenar de costas litorales que se prestan a regocijarse con la práctica de los deportes náuticos. Entre Kemer y Beldibi, en las costas del Egeo y Kusadasi y Didyme, en las costas mediterráneas, el visitante podrá disfrutar del mar y la navegación. Otro medio de descubrir el país es el excursionismo de montaña pero también los paseos por el bosque o los cruceros en barco son una buena idea. Debido a su diversidad de paisajes, Turquía ofrece panoramas de lo más cautivador. Los amantes de la naturaleza salvaje se maravillarán con el paisaje lunar de la Capadocia, nacido de las formaciones volcánicas. No les impresionará menos el paisaje espectacular de la naturaleza en el Parque Nacional de Altindere, donde se encuentra, al borde de un acantilado, el monasterio de Sumela. Recuerde: Turquía es un destino turístico para vivirlo intensamente en un fin de semana o en una estancia más larga. Por lo tanto no es difícil encontrar lugares en alquiler para las vacaciones. Puede dar a sus vacaciones en Turquía un gusto oriental con un toque occidental, disfrutando en la mesa de los sabores de las refinadas especialidades de la región. Junto a la sardina sardalya, puede escoger entre calamares y mejillones- En el desierto podrá saborear el loukoum.