Nada más con oír su nombre, uno se estremece ante la idea de pisar el suelo del país más grande del mundo por su superficie. Englobando una porción del continente asiático y una porción del continente europeo, la Federación de Rusia llega hasta la frontera de China, pasando por el mar de Bering. Entre la inmensidad de las ciudades sublimadas por las imponentes ciudades de Moscú y San Petersburgo y los vastos espacios infinitos de la taiga, quedando lugar a continuación para las altas estepas nevadas de Siberia, parece seguro que se trata de una tierra donde los contrastes son moneda corriente. Todos hemos soñado, al menos una vez en la vida, con hacer realidad los escritos en prosa de Blaise Cendrars... Bien, esta es una ocasión única en la vida de realizar una gran travesía por Rusia a bordo del legendario Transiberiano. Al aterrizar en Moscú, la capital, busque antes que nada un buen alojamiento de alquiler, porque es crucial que esté prevenido de que su estancia en este país va a ser prolongada. En Moscú no olvide, sobre todo, ir hasta la célebre Plaza Roja, antes de dirigirse al Palacio del Kremlin, dos lugares que le permitirán sentir la amalgama histórica ligada al zarismo y al comunismo. En estas calles tortuosas, con un ambiente un tanto frío, los músicos tradicionales rusos tocan por todas partes, recordando en todo momento la alegría de ser solidario con un gran momento de nostalgia. Si le interesan las maravillas de la naturaleza, abandone por un momento Moscú, para visitar San Petersburgo. Esta ciudad es célebre por la plaza del palacio, pero también y sobre todo por el Neva. Se trata del delta más grande de Europa, que nace en el lago Lagoda y desemboca en las proximidades de la ciudad. Apto para la navegación, el Neva ofrece paseos distendidos, sea a lo largo del muelle, sea a bordo de un barco-mosca. En las antípodas de San Petersburgo, las montañas de Altai le apelan a desarrollar su musculatura mediante el senderismo. Se trata de cruzar las vastas estepas, que sirven de pasto al ganado de los mongoles nómadas de la región. Respecto a la gastronomía, una vez más la característica principal es el contraste. Los platos rusos varían de una región a otra. Pero en cualquier caso, las especialidades más apreciadas son el golubtsi o el pelmeni. Cuando hablamos del apego de este país a su tradición culinaria, resulta imposible no evocar el strogonoff, ineludible entre los platos soviéticos, presente en todos los restaurantes tradicionales del país.