Rumanía, país de Europa del Este, es una encrucijada cultural en la que se encuentran las culturas orientales, eslavas y bizantinas. Estas influencias multiculturales se sienten en todos los rincones del país desde el delta del Danubio hasta el corazón de la capital que está lleno de alegría y de entusiasmo. La belleza de Rumanía se refleja también en sus montañas nevadas que disponen de varias pistas de esquí en invierno así como en sus llanuras y sus valles verdes, en verano... Antes de empezar a visitar el país entero, hacerse el placer de conocer la ciudad de Bucarest sería una buena idea...el momento propicio para buscar una casa para alquilar para las vacaciones. Esta ciudad es a veces misteriosa con sus iglesias en cada esquina y otras veces grandiosa, con sus numerosos edificios. Por ejemplo, tenemos el Ateneo Rumano, un edificio construido por Albert Galleron en los años 80. Esta suntuosa construcción es famosa por su acústica casi perfecta. Si quiere descubrir Rumanía en un abrir y cerrar de ojos, vaya a visitar el Museo de la Villa de Bucarest. Fácilmente reconocible por su portal de madera, este museo expone réplicas de las casas tradicionales propias de cada región pero también las costumbres, la ropa y el folclore. Pero Bucarest no es la única localidad que tiene una arquitectura rica puesto que los monasterios con frescos de Bucovina forman parte de los lugares ineludibles de Rumanía. Las paredes de estos santuarios están teñidas de azul con matices, pero también con amarillo, verde y rojo. Después de estos ejemplos de arte y cultura, vaya a explorar el delta del Danubio. 580 000 hectáreas de reserva natural se ofrecen a los enamorados de la naturaleza. Aquí, se abandona la bicicleta y el coche y se deja paso a las embarcaciones motorizadas para seguir el flujo del gran río. El delta es tan ancho que se puede encontrar una flora y una fauna importante en un entorno compuesto de selvas tropicales, lagos y dunas. Rica en termas, Rumanía ofrece diversas actividades termales que de seguro le va a gustar a los que quieren relajarse. Baile Herculane, Eforie Nord, Neptun, Techirghiol, son todas ejemplos de fuentes que le permitirán reponer fuerzas muy pronto. En cuanto a los que buscan aventura, no van a estar decepcionados en el inmenso jardín de los Cárpatos. Haga paseos en las montañas moldavas o en los Montes Apuseni. Por último, Rumanía resulta ser muy rica en término de gastronomía. Es lo que nos demuestra Transilvania, además de su leyenda inmortal sobre el conde con grandes colmillos, con sus diversos tipos de morcilla, jamón y salchichas. El tocino ahumado, cocinado con hortalizas, también forma parte de los platos favoritos de los rumanos.