Madeira es un
archipiélago del Océano Atlántico compuesto por dos islas habitadas,
Madeira y
Porto Santo, y tres islas más pequeñas no habitadas llamadas las
Desertas. Conforma, junto con las
Islas Salvajes, la
Región Autónoma de Madeira.
Su
origen es volcánico, como ocurre con las demás islas que conforman la
Macaronesia (conjunto de cinco islas del Atlántico Norte próximas a
África, como son Madeira, las Islas Salvajes,
las Azores, las
Islas Canarias y
Cabo Verde. La actividad volcánica se inició hace 19 millones de años, emergiendo
Porto Santo hace 8 millones de años y
Madeira, 5 millones. Su costa norte muestra elevaciones de hasta 6 km y medio sobre el nivel del mar, destacando el
Pico de Arieiro y el
Pico Ruivo, la montaña más alta de la isla que cae abruptamente al mar. Al oeste de
Funchal, la capital, se encuentra el segundo acantilado más alto del mundo,
Cabo Girão.
Comunes también a todas las islas de la Macaronesia son los bosques de laurisilva que cubrían la isla hasta que los colonizadores los quemaron casi en su totalidad para la construcción de cultivos y granjas. El
bosque de Laurisilva de Madeira es considerado
Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, por ser centro de diversidad de numerosas especies de flora y fauna endémicas de la isla.
La
Isla de Madeira goza de un
clima oceánico subtropical de temperaturas suaves y agradables, con una media anual de 20º, influido por la
Corriente del Golfo. Las
Islas Salvajes, más cercanas a las Canarias, y la
Isla de Porto Santo, poseen un
clima desértico y una vegetación solamente herbácea.