Tavira, la ciudad de las treinta y siete iglesias, es uno de los pocos destinos de la costa de Algarve aún preservado del turismo de masa. Deambulando por las estrechas y tortuosas calles de la antigua ciudad, descubrirá todo el encanto y la historia de esta típica ciudad del Algarve. Las casas blancas con techos en “tijera” que se observan desde lo alto de las torres del castillo, son muestras de la influencia aún muy presente de la ocupación de los moros del siglo VIII al siglo XIII. Entre las numerosas iglesias que hay en la ciudad, no deje de visitar la iglesia Santa Maria donde reposa Dom Paio Peres Correia, héroe local que retomó la ciudad de los Moros en 1242. El esplendido portal de estilo Renacentista de la iglesia de la Misericordia es también una maravilla que definitivamente hay que ver. Las orillas del río que atraviesa la ciudad, unidos por un maravilloso puente románico de siete arcos, rebosan de restaurantes con terrazas sombreadas en las cuales usted puede degustar los platos típicos de la gastronomía local, tales como los cataplanas, especialidad de mariscos servidos en un recipiente de cobre típico de la región. La playa de Tavira, accesible por barco al atravesar las salinas, ofrece una extensión de 11 km de arena fina bañada por las aguas cálidas y claras para el disfrute de los bañistas. En el parque natural de Ria Formosa, los paseos le llevarán al descubrimiento de las aves salvajes que habitan la laguna.