Una estancia en las Filipinas es sinónimo de desconcierto total en un país asiático lejano. Entre montañas y playas, este archipiélago compuesto de 7 107 islas, todas igual de bonitas, exhibe tranquilamente sus riquezas históricas, culturales, naturales y gastronómicas, en paisajes volcánicos y montañosos. Un viaje sin berenjenales o problemas, es la promesa que hace este país tropical de Asia a todos los que buscan un universo único para relajarse y volver a sus raíces. Detrás de estas islas espléndidas se esconden mil maravillas que saben satisfacer los deseos más exigentes. También todas están alejadas del bullicio de la vida urbana. Luzón, la isla más grande de las Filipinas, lo acoge entre montañas y mar. La pausa farniente del Mar de la China Meridional encontró su definición: paz y descanso. Mientras que los volcanes, todavía activos de Pinatubo evocan un paisaje sorprendente que mezcla dinamismo y energía. Ahí, la escalada al cono volcánico ofrece una experiencia exclusiva. En la costa noreste de Luzón, aproveche las lindas olas de la isla de Baler para hacer surf. Manila, una ciudad en expansión, le promete una estancia rica en descubrimientos y relajación. Uno no puede evitar pasar por su río, Pásig para las actividades náuticas, por su famosa bahía para relajarse y por la Avenida Taft para una bebida refrescante. Ademas, al recorrer sus barrios, solo puede maravillarse frente a esos diferentes sitios patrimoniales como Ermita, la Iglesia de San Agustín de Manila o también las ruinas del Fuerte Santiago. Las Bisayas, por su parte, se hacen las bellas abandonadas. Ahí, las islas de la belleza lo espera. Cebú, su principal estación, forma parte de las que son ineludibles. No falte Panay donde riquezas históricas y naturales le hará feliz. Este lugar dispone de estaciones balnearias tranquilas y limpias. En cuanto a la arquitectura, la iglesia Miagao va a sorprenderle con su fachada de estilo barroco adornada con impresiones de cocoteros y papayos. Para los que quieren vacaciones gastronómicas y trepidantes, Mindanao es el destino ideal. En esta isla, una mesa muy copiosa con cocina filipina lo esta esperando. Coma algo típicamente filipino con un plato de pescado salado frito y arroz, paellas, lechón, longaniza o tapa. Por otra parte, fiestas ricas en color y en particular el festival de Lanzones, lo divertirá. En cuanto al alojamiento, le toca escoger entre diferentes tipos de alquileres vacacionales.