Es imposible que los turistas se aburran en la región
Ródano-Alpes. El movimiento se ha erigido aquí como un modo de vida y las estaciones de esquí se incluyen en los genes de este territorio fuera de lo común. Todo está permitido: esquí, raquetas de esquí o disciplinas extremas (speedride…), pero el placer y el descanso son lo esencial. La
gastronomía regional, como prolongación de este modo de vivir tan particular, desvela una amplia paleta de
sabores inimitables. Las bebidas alcohólicas más fabulosas (Beaujolais, Chartreuse, licores de nuez verde...) comparten mesa con los manjares más refinados. Los productos de la agricultura local ocupan un lugar privilegiado con una imaginación asombrosa, como es el caso de la
castaña de Ardèche o las fresas silvestres, cultivadas a orillas del Loira.
En un contexto dominado por el verde, la noción del bienestar adopta todo su sentido al penetrar en uno de los quince balnearios de la región. Desde
Evian hasta las
termas de Allevard-les-Bains, a los pies de la
cordillera de Belledonne, los cuidados corporales se practican con una maestría excepcional. Lejos de los ambientes de relajación, la alimentación del espíritu no queda rezagada, con múltiples manifestaciones organizadas a lo largo del año. Así, el festival «Scénaristes en Série» (Guionistas en serie) de
Aix-les-Bains congrega en cada edición a un gran público de cinéfilos, mientras que los amantes de la música clásica se decantan por el
Festival de Música Barroca de Ambronay. De
Grenoble a
Saint-Etienne, pasando por
Lyon y su tradicional
Fiesta de las Luces, recorrer la región de Ródano-Alpes nos reserva numerosas sorpresas.