Pueblecito tranquilo y de irresistible encanto, Morzine se esconde en la montaña, entre altas cimas y bosques llenos de vegetación, en los Alpes franceses de la provincia de Alta Saboya, perteneciente a la región de Ródano Alpes.
En sus alrededores se encuentra uno de los dominios esquiables más grandes de Europa, la estación de Avoriaz, cuyos 650 kilómetros de pistas se prestan a la realización de todo tipo de actividades para el placer de los deportistas más prudentes y los más temerarios. En verano, el dominio esquiable se transforma en el terreno de juego de senderistas y ciclistas de montaña. El “handitourisme”, actividad destinada a las personas afectadas por un hándicap, es su gran baza. Y hay que citar, por último, el campo de golf de Morzine, con un itinerario de 9 hoyos situado en un entorno encantador con vistas al Haut-Chablais.
Para disfrutar al máximo de esta localidad alpina lo mejor es alquilar una casa de madera con la arquitectura típica tradicional; y el momento ideal para visitarla son las festividades populares, como la “Fête de la Poussine” (fiesta del pollito) celebrada en el mes de junio, que consiste en comprar pollitos en una feria y así preparar la llegada del verano.
Y como no, toda visita comprende la degustación de la gastronomía típica local, empezando por el queso que reúne en las mesas a habitantes y huéspedes.