París: detrás de este nombre se esconde un sorprendente cóctel de suntuosos palacios y lujosas casas ubicadas a orillas del Sena. Para unas vacaciones en pareja, en familia o entre amigos lo ideal es, sin duda, alquilar un apartamento o un estudio en el centro de la ciudad, lo que le dará la libertad que necesita para acceder a los lugares de interés y monumentos ya que existen numerosos medios de transporte que comunican los diferentes puntos de la ciudad. Y cuando esté en pleno centro, incluso podrá desplazarse a pie o con las bicicletas públicas “vélib”. La capital de Francia brilla tanto de día como de noche; cada distrito y cada barrio poseen una identidad propia. Degustar un plato de carne en la terraza de un “bistrot” de los Grandes Bulevares cercanos a la Ópera, saborear una taza de “café crème” en el Barrio latino con vistas a la Sorbona y el Jardín de Luxemburgo, o tomar un crêpe en lo alto de la Butte de Montmartre, tras haber visitado el Sacré Coeur: la ciudad se adapta a todos los gustos y ganas.
Los amantes del shopping tienen que ir obligatoriamente al centro comercial de Forum des Halles o a las enormes tiendas del Boulevard Haussmann, que se transforman en espacios de creatividad y ensueño al iluminarse los escaparates con motivo de las fiestas de la Navidad.
Aunque para conocer París son necesarios varios días, ya que alberga numerosos monumentos y no se puede perder ninguno. Detrás del Jardín Botánico se alza la Gran Mezquita de París, y cerca de allí, la Rue Mouffetard, en el distrito V, es un lugar convivial donde abundan los pubs y bares, ideal para cenar y después tomarse algo con los amigos.
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