No es una casualidad que Córcega reciba el sobrenombre de “Isla de Belleza”. Bellezas posee desde muchos puntos de vista, comenzando por un entorno natural excepcional, de norte a sur, que la convierten en un destino de veraneo muy solicitado. Ajaccio, Bonifacio, Porto Vecchio y Sartène son algunas de las ciudades que no se puede perder en la provincia de Córcega del Sur. Una de las riquezas de la isla reside naturalmente en su litoral: el Golfo de Sagone, la playa de arena de Piana y sus rocas rojas, las playas de chinos de Bussaglia, el Golfo de Girolata y sus acantilados, y la célebre playa de Palombaggia a la sombra de los pinos, son testigo de la increíble deiversidad de las costas corsas, donde el cambio de aires va acompañado de sol, baños y relax.
La isla es un paraíso para los senderistas que, caminando, podrán descubrir los valles del Rizzanese y del Liamone, y desde donde podrán acceder al refugio de Pietra Piana, el Lago Creno, el Prunelli, el Bastani y la Gavona, la Cascada de los Ingleses – cerca del Bosque de Vizzavona- sus llanuras vastas y fértiles, así como el litoral de Ajaccio hasta Propriano, que maravillarán sus sentidos.
Faltan por evocar las ciudades, llenas de encanto, empezando por Ajaccio, ciudad natal de la familia Bonaparte, donde las huellas de la influencia genovesa y del paso del emperador son visibles en las calles y esquinas. En Bonifacio, cuyo puerto de recreo es uno de los más frecuentados de toda la isla, desde el Barrio de Saint François y la Batería, Cerdeña parece al alcance de la mano. Las salinas de Porto Vecchio son espléndidas y su bahía es ideal para los amantes de la vela, o simplemente para bañarse. También puede darse un baño muy agradable en las Islas Sanguinarias o las Islas Lavezzi. Para terminar, visite la localidad de Sartène y su casco antiguo, la más corsa de las ciudades corsas según Merimée.
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