Aquitania es una de las regiones más emblemáticas de la riqueza cultural del
suroeste de Francia, con al menos cinco lugares declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco. Entre sus tesoros históricos se pueden citar las
Fortificaciones de Vauban, los
Caminos hacia Santiago de Compostela en Francia o incluso la
Jurisdicción de Saint-Emilion. Esta última es el legado de una larga y noble
tradición vitícola, y desde hace muchos siglos disfruta del paso de los peregrinos por sus tierras ocres y púrpuras. Al atardecer, los
viñedos de Saint-Emilion se tiñen de un particular tono amarillento, que evoca el color de la piedra de Aquitania.
La arquitectura representa un papel preponderante en
Burdeos, una ciudad mágica que se desarrolló en la época de la Ilustración. Los intercambios culturales debidos a las múltiples influencias procedentes de
Gran Bretaña y los
Países Bajos han enriquecido el patrimonio local desde hace dos milenios. La capital de
Gironda cuenta así con 350 emplazamientos y edificios declarados monumentos históricos, destacando evidentemente el
Puerto de la Luna.
Lejos de la agitación de los centros urbanos, los grandes espacios abiertos constituyen otra faceta de esta sorprendente Aquitania. Las
playas de fina arena que se extienden a lo largo de la
Costa Atlántica compiten con los numerosos
centros de talasoterapia, mientras que la fauna y la flora se despliegan en el seno de los espacios preservados, como el
Parque Ornitológico de Teich, cerca de la
Cuenca de Arcachon, y la
Reserva Natural de las Marismas de Orx en las
Landas.