Siéntase en la libertad de visitar uno de los sitios de mayor orgullo para la zona de Burdeos: los viñedos. Definitivamente, la historia de Gironda esta directamente ligada con sus viñedos. Las primeras siembras se dieron en el siglo primero lo que ha hecho que su gusto de alta calidad sea reconocido a nivel mundial. Es el caso del Saint Emilion, el Saint Estèphe o el Pomerol, los cuales se distinguen por la variedad del patrimonio vitícola. Podréis admirar su extensión en las 500 de las 542 comunidades del departamento. Dichos productos se pueden degustar en diferentes sabores, los frescos, frutales, espumosos, aguardiente, tinto, rosado, blancos secos, blancos suaves, o hasta en licor. Diversas actividades os esperan en un clima fresco y agradable. Los clubes náuticos os darán la bienvenida para ofreceros cursos de surf o de remo costero a todos los niveles. Las clases de aeróbicos en el agua son perfectas para los que buscan un descanso. En su estancia, también podréis disfrutar del piragüismo en los sitios diseñados para ello. Podréis explorar la región ya sea a pie o a caballo, o sino hasta en una bicicleta todo terreno. Al momento de recibir ciertas lecciones de buceo, podréis descubrir la riqueza de la flora y la fauna de este sublime destino. Y si todavía no habéis encontrado algo de interés, hay más variedad de actividades disponibles. De hecho, los terrenos de golf o el paintball son otras de las actividades que podréis disfrutar. Si sois amante de la arquitectura, Gironda será el lugar ideal para explorar. En esta zona todos los estilos arquitectónicos cohabitan con los paisajes locales. Ruinas galo-romanas, iglesias románicas, castillos y fortalezas medievales se combinan con edificaciones más modernas, como el caso de la ciudad de Fruges o del tribunal de la Grande Instance de Burdeos, sin dejar de lado los balnearios. Luego de una parada en uno de los alojamientos de la zona, podréis disfrutar alguno de los numerosos platos de la cocina girondina. Para los amantes de los mariscos, las ostras de la cuenca de Arcachón, el sábalo asado sobre laurel o el caviar forman parte del menú. Y para los amantes de la carne, el cordero de Pauillac o todavía aún el entrecot preparado al estilo bordelés os fascinará.