Entre las luces eternas de la capital, París, el litoral de la Costa Azul, el más concurrido del mundo, las nieves –también eternas– de los Alpes, la dulzura de la Bretaña, de las llanuras agrícolas o boscosas de la Campaña... Francia es indefinible en una sola palabra. No es sorprendente que sea el primer destino turístico del planeta, tanto por la diversidad de sus paisajes, la riqueza de su patrimonio, su primer plano en el concierto de la historia y su clima ideal hacen de este país la quintaesencia de todos los itinerarios. Sin embargo, encontrar una casa de alquiler para las vacaciones no es en absoluto un problema; el país galo está dotado de un importante y variado equipamiento en estructuras de acogida turística. ¿Quién no ha oído hablar de la famosa “excepción cultural francesa”? Sin entrar en polémica, hay que reconocer que para los franceses la cultura es sagrada. Prueba de ello es la cantidad de festivales que se organizan en Francia (de cine o musicales, por ejemplo), que supera en mucho a los de los otros estados miembros de la Unión Europea. El de Cannes es el más importante acontecimiento cinematográfico del planeta, pero aún más de un centenar de festivales de otros géneros tienen lugar en el país. En el ámbito musical, puede decirse que durante el verano toda Francia vibra al unísono bajo una avalancha desenfrenada de blancas y corcheas. Símbolo de esta simbiosis es la Fiesta de la Música, que se ha convertido en señal del inicio de la bella estación. El Festival del Cómic de Angulema o el del Libro de Niza figuran también entre las manifestaciones culturales de mayor relevancia. Por su prestigioso pasado, Francia posee un inmenso patrimonio arquitectónico. El principal de sus destinos, París, rebosa de atractivos turísticos de primer orden: la Torre Eiffel, el Museo del Louvre, el Centro Pompidou, Nuestra Señora de París... La provincia no le queda a la zaga. La región del Loira, con sus célebres castillos, figura entre las de mayor densidad de estas construcciones de Europa. Varios lugares de ciertas ciudades, cuando no las ciudades en conjunto, han sido declarados Patrimonio Mundial de la Unesco: Saint-Malo, Nancy, Carcasona, Lyon, Aviñón, Burdeos, Reims... Ello sin olvidar las catedrales, los emplazamientos antiguos y de la Prehistoria, las ciudades históricas y los parques naturales... Es impensable hablar de Francia sin referirse también a su gastronomía, cuya fama no necesita presentación. Vinos, champán, quesos... La calidad de sus productos ha permitido a la cocina francesa conquistar el mundo. Extremamente variada, esta tradición culinaria contribuye aún a la proyección cultural internacional del país, en parte, también, por la tradición de alta gastronomía que se remonta a varios siglos. Por ello, ciertas especialidades típicamente francesas son, a no dudarlo, bien conocidas a nivel mundial: el foie-gras, el pot-au-feu, el cassoulet, la quiche, la choucroute...
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