Fuerteventura es la segunda isla de mayor extensión del
Archipiélago Canario. Como en el resto de Islas, la cultura de Fuerteventura está íntimamente ligada con sus primeros pobladores, los “mahos”, aborígenes de origen berebere que dejaron numerosas marcas en el lenguaje, el carácter y la gastronomía. Fue conquistada y colonizada por la corona española y pasó a ser un señorío, hasta el siglo XIX, año en el que se incorporó a la
provincia de Las Palmas junto con
Lanzarote y
Gran Canaria, dentro de la comunidad autónoma de las
Islas Canarias.
Los habitantes de la isla han vivido durante mucho tiempo volcados hacia el interior, asentándose en torno a los lugares de suelo cultivable, siendo sus principales actividades la agricultura y la ganadería. Se dedicaron en menor medida a la pesca, aunque los puertos naturales de
Caleta de Fuste, Pozo Negro, Puerto del Tostón y de la Peña fueron utilizados para la actividad comercial. Hoy en día los excedentes parten de los puertos de
Gran Tarajal,
Corralejo, Morro Jable y Puerto del Rosario.
Fuerteventura es conocida como la Isla tranquila. Sus playas se caracterizan por su
arena brillante y dorada y sus
aguas turquesas y cristalinas. Es el lugar ideal para la evasión y el descanso en un
entorno paradisíaco. Tome el sol y báñese en las playas de
Costa Calma,
El Cotillo o Caleta de Fuste; o en las pocas playas de arena negra de la isla como
La Lajita o
Tarajalejo. Los amantes de los deportes náuticos podrán bucear y contemplar los magníficos fondos marinos, o retar al viento como lo hacen cada año deportistas de élite en el Campeonato del Mundo de Windsurf.