El
archipiélago balear está compuesto por cinco islas y varios islotes. Al Nordeste, las Gimnesias:
Menorca, Mallorca y Cabrera; y al suroeste, las Pitiusas: Ibiza y
Formentera. Su clima suave con más de 300 días de sol al año, su belleza paisajística, su antiquísima historia y su atmósfera cosmopolita, las convierten en un destino privilegiado para las vacaciones.
La
gastronomía balear es muy variada, mediterránea pero original a la vez, muy sabrosa y elaborada. Muchas comidas típicas de la cocina española provienen de Baleares, como por ejemplo, el
atún con mayonesa, salsa que proviene de
Mahón. El
pan con tomate de los desayunos es también una receta de las islas, así como la conocidísima
sobrasada mallorquina, muy usada allí como grasa para cocinar; y en pastelería, la
ensaimada es el dulce estrella, elaborada a base de manteca de cerdo.
Entre la gran variedad de
playas de las Islas Baleares, en Mallorca no debe perderse la
Alcudia,
Manacor,
Soller,
Son Serra de Marina y por supuesto, la capital,
Palma de Mallorca, donde historia y modernidad se mezclan con verde y mar. Visite su catedral, el
Palacio Real de la Almudaina, la
Lonja y el
Consulado del Mar. En Ibiza,
isla de fiesta por excelencia:
Cala Vadella,
Playa d’en Bossa,
San Antonio,
San José y
Santa Eulalia son algunos de los destinos en los que podrá disfrutar de la animación ibicenca hasta altas horas de la madrugada. Si prefiere la tranquilidad, quizás su destino sea la Isla de Menorca, con playas como la
Ciutadella,
Fornells y
Sant Lluis. En Formentera no faltan las opciones:
El pilar de la Mola,
Es Pujols,
San Fernando y
San Francisco Javier.