La sola mención del nombre de Egipto nos fascina... Egipto es en sí mismo un resumen de la humanidad, un cruce que ha iluminado el mundo con su resplandor. Entre el mar Rojo, el mar Mediterráneo, la tierra de las pirámides, del Nilo o de los faraones, posee un patrimonio arquitectónico y cultural inconmensurable. Allí descansan miles de años de Historia, a la espera de que sus visitantes desvelen sus secretos. Para sacar un pleno rendimiento a sus vacaciones, hay a su disposición alojamientos de alquiler para las vacaciones en los que se puede hospedar. Las pirámides son consideradas el símbolo de Egipto. Hay muchas, pero las más conocidas son, sin ninguna duda, las de Giza: Keops, Kefrén y Micerinos. La pirámide de Keops es la única de las siete maravillas del mundo antiguo que ha sobrevivido hasta nuestra época. Edificada en tiempos de la IV dinastía, hace más de 4500, se ha erigido durante milenios como la construcción humana más imponente. Es el testimonio del genio arquitectónico del Imperio Antiguo. Situada dentro del complejo funerario de Giza, tiene una altura de 137 metros. Cuando llegue el momento de realizar una pequeña excursión por la orilla occidental del Nilo, los turistas serán conducidos al mítico Valle de los Reyes. Este territorio es famoso por albergar las tumbas de muchos de los faraones del Imperio Nuevo, como Tutmosis I, Ramsés XI, así como Tutankamón. Hay sesenta y tres sepulturas registradas a lo largo de todo el valle. No se vaya de Egipto sin haber visitado Lúxor. Se trata del sitio arqueológico más célebre del país. Lúxor alberga principalmente el Templo de Amón, un monumento situado en el interior de la antigua Tebas. La construcción de este templo se remonta a los tiempos de la XVIII y XIX dinastías. Esta obra maestra destaca por la existencia de grandes pilares, así como de columnatas y se construyó en tiempos de Amenofis III. Antes de cumplir con la cota de actividad de su viaje, haga una pequeña pausa para degustar las especialidades culinarias de la región, como el tajín, el humus y el babaganús. La visita a Egipto no consiste solo en rutas en torno a los monumentos, el turismo activo también tiene un papel muy importante. Los enamorados de la navegación fluvial pueden rendirse al Nilo y descubrir, al mismo tiempo, su biodiversidad. Los incondicionales de los deportes náuticos, pueden elegir entre el mar Mediterráneo y el mar Rojo. El buceo submarino, los baños, así como la vela le conquistarán. Los más temerarios podrán atravesar el desierto sagrado del Sinaí, y por qué no remontar los 2285 metros del monte Sinaí. Por otro lado, el Festival de Abú Simbel, el Aid el Kebir o la Ashura le ofrecen la oportunidad de divertirse mientras se sumerge en la cultura egipcia.