Considerada una de las joyas del mar Caribe, Dominica es una isla maravillosa situada entre Guadalupe y Martinica. Allí, los aficionados a las actividades náuticas pueden elegir entre una excursión marítima o un paseo por cualquiera de los múltiples cascadas y ríos. El ambiente general de este destino despide una belleza sin par. Las tradiciones dominicanas no se quedan a la zaga. Si quiere aproximarse a la cultura popular, tómese el tiempo de asistir y tomar parte en el Día de la Emancipación o mejor en el festival mundial de música criolla. Para sacar el máximo beneficio a su estancia, instálese confortablemente en uno de los alojamientos de alquiler para las vacaciones que hay en el lugar. Durante siglos, la isla Dominica a estado sujeta a distintas ocupaciones, sin haberse dado el caso de que fuera verdaderamente colonizada. Algunos de los monumentos erigidos hacen gala de una arquitectura francesa y británica. En la visita a la capital, Roseau, podrá advertir este hecho. En esta ciudad tiene lugar el carnaval más auténtico y original del Caribe, el Más dominiqués cuando se dan cita los desfiles con trajes tradicionales, el baile y el ritmo del Calipso. Otros acontecimientos se dan cita igualmente en el tewey vaval. Estas fiestas tradicionales también permiten degustar la gastronomía local como el pollo de montaña, el agutí encebollado o el pastel de cangrejo. Por otro lado, si se dirige a la línea de mar, se encontrará con pueblos tradicionales de pescadores. Las actividades e infraestructura del lugar le permitirán descubrir una faceta diferente de Dominica. El mar servirá de pista de recreo a los fanáticos de los deportes náuticos. Unos se relajarán bajo el sol en las magníficas playas mientras que los otros podrán tomarse un baño. En su visita a Punta-Michel, tendrá la oportunidad de bañarse en un agua con burbujas de gas volcánico. Para tener un poco más de intimidad, diríjase a la Chaudière, un lugar paradisíaco en el que podrá bañarse a salvo de miradas. Por contra, los amantes de los paseos se dejarán llevar por el placer de cruzar el Parque Nacional de Morne Trois Pitons. No se vaya sin haber recorrido el Sendero Naciona de Waitukubuli.