La
Selva Negra es un
macizo montañoso constituido de varias zonas: en el norte abundan los
espacios forestales y el centro tiene un aspecto accidentado; mientras que desde el sur, donde se encuentra su
pico más alto, el Feldberg con 1.493 m de altitud, se contempla una
vista impresionante del Alto Rin, provincia francesa de
Alsacia. Es quizá la región más conocida de Alemania fuera de sus fronteras y un destino ideal para
vacaciones de descanso por su gran diversidad de paisajes, su bella naturaleza llena de paz y sus numerosos balnearios. Destacan además sus viñedos que producen
crudos de muy buena cualidad, como el Bade, el Kraichgau, el Kaiserstuhl o el Markgräfler entre otros. Y sus famosos
relojes de cucu “Kuckuckuhr”, conocidos en el mundo entero.
Los enamorados del deporte estarán servidos, sobre todo los esquiadores, ya que la Selva Negra es la
cuna del esquí en Europa Central. Su dominio esquiable es uno de los más grandes sin contar con los Alpes. Y los que quieran hacer senderismo tendrán más de 23 mil kilómetros de caminos preparados; los ciclistas también cuentan con pistas propias. Los amantes del riesgo deben ir al “Europa-Park”, el parque de atracciones más grande de Alemania, cerca de
Friburgo.
Pruebe su
cocina regional y sobre todo su Schwarzwälder Kirschtorte o
Tarta de la Selva Negra, su postre más conocido y uno de los más preciados en la cocina alemana. Es una tarta de gran tamaño compuesta de capas de bizcocho de chocolate mojado en aguardiente de cerezas, que se intercalan con un relleno de cerezas. Está cubierta de nata y virutas de chocolate y adornada con nueces y frutas típicas de la región, una delicia.