Berlín se cuenta entre las ciudades que cuentan con unanimidad en términos de celebridad. Rica en historia, la capital de Alemania conserva sus tesoros insospechados, que se manifiestan en su arquitectura, su arte moderno o su moda, La estructura interna de la ciudad es fascinante y encontramos barrios desde los más clásicos a lo más futurista. Por ejemplo, es destacable el contraste entre le clasicismo del barrio de Kreuzberg y el lujo del que se impregna el barrio de Kurfürstendamm, por no hablar del aspecto futurista de la plaza de Postdamer, hecha esencialmente de vidrio y acero. ¡Una verdadera curiosidad! Los curiosos han de saber que los vestigios del muro de Berlín se conservan en la Spree, extendiéndose a lo largo de unos 1300 metros. Por si eso no es suficiente, el Brandenburger Tor es el equivalente al Arco del Triunfo en Berlín. Este lugar simboliza para los berlineses la reunificación de Alemania. No nos olvidemos de mencionar el museo judío más grande de Europa, que recoge 2000 años de Historia Judía: el Jüdisches Museum de Berlín, cuya existencia es al mismo tiempo conmovedora y sujeta a la polémica. Es obligatoria la isla de los museos, que alberga un total de siete salas de exposición. Es de notar el hecho de que la isla ha sido clasificada como patrimonio mundial por la UNESCO. El ambiente general de la ciudad está impregnado de un alegre aroma gracias a sus ciudadanos, que no dejan pasar la oportunidad de ser hospitalarios a la menor ocasión. Tómese el tiempo de degustar las especialidades de Michkaffee und ein Stück Kuchen. Más allá de eso, aunque estamos habituados al Berlín de las famosas salchichas y de la ensalada de col, la evolución gastronómica ha visto a los restaurantes de la ciudad llenarse de sushi, mezclas con un toque de comida italiana... ¡Una verdadera delicia! No se olvide de que esta inmensa ciudad no carece de actividades. Están los indispensables paseos a pie por los barrios más chic, repletos de hoteles o de alojamientos de alquiler para las vacaciones; recorrer la ciudad en autobús o hacer un trayecto en barco son buenas ideas, contando con un entorno profuso en lagos y ríos. Los servicios del lugar también le ofrecen paseos con la asistencia de comentarios de audio, que hacen la visita más agradable. Pero el placear puede ir más lejos con las excursiones a Postdam, una ocasión para no dejar de admirar el palacio rococó de Sanssouci, antiguo refugio del rey de Prusia, Federico II.