El estado brasileño de Ceará, también conocido como «Tierra de la Luz», es un destino único de gran heterogeneidad y riqueza y de gentes amables, que apasionará a los amantes de la naturaleza y la cultura y no defraudará a los que acudan en busca del entretenimiento en sus diversas facetas.
El Parque Nacional de Ubajara, la Floresta Nacional de Araripe-Apodi, el Macizo de Baturité, el Sertão Céntrico, el Valle Monumental, y sus numerosas playas vírgenes, son sólo una muestra de sus abundantes atractivos naturales. En cuanto a lo urbano, Fortaleza, la moderna, dinámica y vibrante capital, con sus casi 20 km de playas, su ambiento divertido y sus confortables hoteles.
De sus playas, Jericoara, y su antiguo y apacible pueblo de pescadores. Predilecta de muchos, es una playa de ensueño, de aguas tibias y transparentes, adornada por arenosas dunas. Es adorada por los amantes de los deportes acuáticos y del ambiente nocturno. Canoa Quebrada, es la otra favorita, paraíso hippie de los Años 70, perteneciente al municipio de Aracati, donde sus acantilados rojos y ocre son una visita imprescindible.
Y es Ceara célebre además por su artesanía de "bordados", "trenzados", madera, cerámica, hierro retorcido y cuero, y su folklore, su popular literatura de cordel, su música y su danza.
Numerosas horas soleadas, templadas y cristalinas aguas, y una excelente gastronomía fundamentada en los frutos del mar completan el maravilloso cuadro que compone Ceará.
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