Se puede decir que Brasil, el país del fútbol, es un continente dentro de un continente. Grande por su superficie, pero también grande por su por la riqueza de su patrimonio. Los paisajes que se admiran desde el verdor de la Amazonia hasta las cataratas del Iguazú, pasando por los pantanos del Pantanal, encantarán a más de un turista. El Carnaval, el sol, las playas, este país cuenta con todos los recursos para que usted pase unas agradables vacaciones. Instálese en los alojamientos vacacionales de la región y baile al ritmo de la Samba. Al llegar a su destino, diríjase a Río de Janeiro y descubra la famosa estatua del Cristo Redentor. Construida en 1931 en el corazón de Floresta de Tijuca, esta estatua impresiona por su dimensión de 38 metros de altura y un peso de casi 1200 toneladas. Es una de las estatuas más grandes de este tipo. En la base de este monumento encontrará una capilla dedicada a Nuestra Señora Aparecida. Aparte de ser un monumento, este sitio goza de una vista panorámica de toda la ciudad. A pocos pasos, podrá ver de cerca el Estadio Marcana, un verdadero templo de fútbol. Este puede recibir a 200 000 espectadores. Para apreciar un poco más su arquitectura, se recomienda verlo desde un helicóptero. Antes de estirar las piernas sobre la playa de Copacabana, no olvide pasar por el Carnaval de Río, el Carnaval de Bahia, a la fiesta de Tirandentes o de São João, eventos que dan la oportunidad de saborear la feijoada ('frijolada'), la carne-de-sol, el Paçoca, acompañadas con un buen café. Además de la playa de Copacabana, este lugar está dotado de numerosos balnearios para que puedan disfrutar sus vacaciones. El kitesurf, bañarse y asolearse son actividades que no pueden faltar. Los amantes de la velocidad podrán asistir al circuito en el autódodromo Interlagos e imaginarse que son Ayrton Senna, Nelson Piquet o Rubens Barichello, al volante de un Fórmula 1. No se vaya de Brasil sin haber jugado fútbol de playa o si haber bailado capoeira.