Teniendo fronteras terrestres con cuatro países, Albania se abre ante el mundo como un cruce geográfico y cultural. Sus antiguos ocupantes han, cada uno, dejado herencias que contribuyeron a construir una identidad que los habitantes llaman ''albanidad''. En una palabra, este país se presenta como la ultima frontera entre el occidente y el oriente. La ciudad de Buthrote será sin ninguna duda la prueba viviente de este mestizaje cultural. En este lugar, el visitante reconocerá los baños romanos, el teatro, una capilla del siglo V, así como una basílica del siglo VI. Estos vestigios cuentan la presencia de las civilizaciones romana y bizantina en esta ciudad, reconocida a partir de ahora como un punto de interés cultural. Pero la capital albanesa, Tirana, pone también en relieve la sucesión de diversos ocupantes en el país de las águilas. A través de la mezquita de Et'hem Bey, el islam dejo huellas en Albania. Esta religión, que ahora es mayoritaria, fue introducida por los turcos. En cuanto al palacio de cultura y la opera de Tirana, simbolizan la influencia del arte y de la cultura soviética. A está influencia rusa le agregamos la vecina Italia, como lo demuestran los edificios que se levanta sobre la plaza Skanderbeg. Los eventos festejados en Albania son perfectos indicadores de está mezcla cultural. Las fiestas cristianas y musulmanas, que figuran como días feriados, hacen parte de la vida cotidiana de los habitantes. Después del final del ramadán tiene lugar el Eid Al-Fitr, después del cual se sucederán el día de la Independencia, el día de la Liberación así como la fiesta de Navidad. Durante estas celebraciones, el viajero podrá probar las especialidades culinarias del país: pastërma, japrak o romsteak. Estos manjares serán acompañados de una copa de raki o de boza. Si Albania interesaba tanto a los conquistadores, era sin ninguna duda por sus recursos naturales y por su ubicación geográfica. Inmortalizada sobre la bandera del país, el águila se presenta, sin ninguna duda como el orgullo del país. Este rapaz hizo de las lagunas y lagos albaneses sus principales territorios. A Karavastasé y a Skadar, el predador cohabita junto con otras especies de aves como el pelícano ceñudo, la garza blanca y la garza gris. Los bosques permiten a varias especies escasas de sobrevivir en estás tierras albanesas. Durante un pequeño paseo, los más temerarios se encontrarán siguiendo la pista de los linces, de los chacales y de los lobos. Otros preferirán algunas sesiones de esquí en montaña. Este último no solo constituye un paisaje específico del país, también invita a los amantes de las sensaciones fuertes como el alpinismo o el parapente. En estás montañas, antiguo refugio del los heroicos resistentes, encontrará el alquiler de vacaciones que usted siempre soñó.